lunes, 6 de mayo de 2013



Era verano y sin embargo nevaba. Y esperé a que la nieve cuajara bajo mi techo, sobre mis pies. Estaba en el Polo Norte a pesar de que mi piso se encontraba en pleno centro madrileño. Y en la espera me dio por pensar que no sirvió de nada los vestidos nuevos que me compré, ni las sonrisas de amor en las comisuras de mis labios. Ni las miradas cálidas que te lanzaba, ni mi largo y ondulado pelo azabache. Ni mis ojos color esmeralda, ni mis labios carmesíes besando los tuyos.  No sirvió ni la pasión con la que te hacía el amor, ni la dulzura de mis palabras con las que te mostraba cuán enamorada estaba.
Pero cuando la nieve cuajó, dejé que los fríos copos acariciaran mi cuerpo con la esperanza de que éstos, con su baja temperatura, apagaran el fuego de mi corazón. Pero no pudieron, ya que cuando te fuiste, te lo llevaste contigo.
Contigo y con tu sonrisa desértica y su cálida frialdad. Se lo ha llevado todo a su paso. Si preguntan por mí, aquí estoy. Desnuda en pleno epicentro de una tormenta de arena. Y aún así esperan que salga de entre las dunas, como un jinete apocalíptico, esperando deshacerme de ti y del aroma que dejaste en mis camisas. Me ahogan. Apestan a ti y a todas esas promesas que nunca cumplimos. A fresas, a nata, a las tardes de domingo comiéndonos el infinito, a las películas sin acabar. A cigarros consumiéndose.
Huelen a guerra.
A sudor.
A lágrimas.
Y a carcajadas.
El aire está contaminado allá donde me lleve la brisa. Quizá tenga que ir a contracorriente para descubrir lugares limpios de ti. Que sepan como él, a nuevas experiencias. A cosas por descubrir.

PD.: Hola, pezqueñines. Aquí os traigo un texto que hice en colaboración de Cosmos (toda una artistaza). Es la primera vez que hago esto, y, la verdad, me ha gustado la experiencia. Puede que repita pronto.
Mordisquitos.
R.

1 comentario:

  1. Me encanta como nos ha quedado la mezcla de nuestras palabras. Ha sido un placer, bonita.

    Abrazo
    fuerte.

    p.D tú sí que eres una artistaza.

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